En estas semanas se ha desarrollado el proceso de elección de Centro por parte de las familias de los colegios de Colmenar. Como parte de ese proceso, los directores de los tres institutos hemos visitado los nueve colegios públicos, para explicar las novedades que ofrecerá la nueva etapa a sus hijos e hijas. Estas visitas concluyeron con las jornadas de puertas abiertas de cada uno de los IES, en los que ya se explicaba cómo cada Centro abordaba específicamente los diferentes aspectos de la organización.
En este proceso sientes, en cierto modo, evaluada la imagen del Instituto, lo que no está del todo desenfocado, al menos en cuanto a la percepción que las familias tienen de él. Y es que es difícil refutar o contradecir sensaciones. Se pueden debatir realidades o hechos, pero es mucho más difícil hacer lo mismo con las sensaciones. Las familias que se acercan al Instituto lo hacen con una impresión o una sensación muchas veces fruto de las informaciones parciales, fragmentadas que han escuchado a amigos, vecinos, compañeros de trabajo o incluso compañeros de cola en el mercado. En ocasiones, están fundamentadas en experiencias sólidas, pero otras lo están en comentarios ligeros, que no están contrastados, o no lo están al menos con quienes podríamos dar las explicaciones o informaciones oportunas.
En estas sesiones salieron algunas referencias a la seguridad en los patios y al riesgo que supone para los chicos y chicas la presencia, en ocasiones, de personas en los alrededores del centro, con intenciones poco claras.
A esto siempre hemos dicho que el Instituto no es una burbuja, y en su entorno sucede lo mismo que puede suceder en otros lugares públicos de Colmenar, la Plaza, el Centro Comercial, los parques, etc. Sobre lo que sí debemos preguntar, y demandar garantías, es que en el interior del Instituto la actividad académica se desarrolle con garantía y con un nivel de calidad óptima, de manera que nuestros hijos e hijas puedan acceder a los aprendizajes con posibilidad de éxito. Es decir, que la convivencia en el Centro sea equilibrada y tranquila, siendo capaces de hacer valer la actividad formativa y educadora para la que trabajamos a diario. Ese sí es un planteamiento exigente, y por el que vale la pena preguntar y con el que colaborar, y creemos que en este momento está conseguido en nuestro Centro.